España no es el único país donde la Semana Santa se vive en la calle con esa mezcla de fe, arte y multitud. Fuera de nuestras fronteras hay celebraciones que han desarrollado, durante siglos, tradiciones propias tan intensas como las procesiones andaluzas o castellanas, aunque con un lenguaje muy distinto: desde crucifixiones reales hasta alfombras de flores que desaparecen bajo los pasos de la procesión en cuestión de minutos. Repasamos seis de las más impactantes.
Filipinas: crucifixiones reales en San Fernando (Pampanga)
Cada Viernes Santo, en el barrio de San Pedro Cutud, en el municipio de San Fernando (provincia de Pampanga, al norte de Manila), un grupo de devotos se hace clavar de verdad en una cruz de madera, con clavos que atraviesan manos y pies, como acto de penitencia o cumplimiento de una promesa (una "manda"). La tradición lleva practicándose más de medio siglo y su participante más conocido, Ruben Enaje, encadena ya varias decenas de crucifixiones. Va acompañada de flagelaciones públicas por las calles del pueblo. La Iglesia católica filipina desaconseja la práctica por motivos de salud, aunque no impide su celebración.
Antigua Guatemala: las alfombras de aserrín
En la colonial Antigua Guatemala, vecinos de cada barrio pasan la noche entera diseñando alfombras efímeras en el empedrado, hechas con aserrín teñido, flores, piñas, frutas y hojas de pino, con motivos religiosos y geométricos. Se destruyen en segundos al paso de las andas procesionales, lo cual forma parte del sentido del gesto: es una ofrenda que no busca perdurar. La procesión más multitudinaria es la del Santo Entierro, el Viernes Santo, con andas de varias toneladas portadas por decenas de cucuruchos (cargadores vestidos de morado o negro). Es, con diferencia, la tradición de Semana Santa hispanoamericana más fotografiada y citada en medios internacionales.
Italia: los Misteri de Trapani y las procesiones sicilianas
En Trapani (Sicilia), la Procesión de los Misterios arranca a las 14:00 del Viernes Santo desde la iglesia del Purgatorio y no para de recorrer la ciudad hasta bien entrada la noche del sábado: casi 24 horas seguidas. La procesionan 18 grupos escultóricos de los siglos XVII-XVIII, tallados en madera, tela y cola, a hombros de los "massari", con bandas de música tocando marchas fúnebres sin descanso. Tiene origen español —de hecho, artesacro.org la ha descrito como "hermanada" con la tradición andaluza— y la organiza la histórica cofradía Unione Maestranze. Roma y otras ciudades sicilianas como Enna o Caltanissetta tienen sus propias procesiones, pero la de Trapani es la más citada por su duración.
México: Taxco y la Pasión de Iztapalapa
En Taxco de Alarcón (Guerrero), la Semana Santa gira en torno a tres tipos de penitentes con más de 400 años de historia: los encruzados, que cargan sobre los hombros haces de zarzas espinosas de hasta 50 kilos con los brazos extendidos en cruz; los flagelantes, que se golpean la espalda con un látigo de puntas metálicas; y las ánimas, encadenadas de los pies y con el rostro cubierto. En Ciudad de México, el barrio de Iztapalapa monta cada Viernes Santo la Representación de la Pasión de Cristo, que nació en 1833 como promesa vecinal tras una epidemia de cólera y se formalizó como representación teatral en 1843. Convoca cada año a cerca de dos millones de personas y la UNESCO la inscribió en diciembre de 2025 en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Malta: las estatuas procesionales de Valeta y Żebbuġ
En Malta la Semana Santa arranca el viernes anterior al Domingo de Ramos, dedicado a la Virgen de los Dolores. El Viernes Santo, pueblos como Valeta, Żebbuġ, Qormi, Mosta o Birgu sacan en procesión estatuas de madera de varios siglos de antigüedad que representan la Pasión, algunas cargadas a hombros y otras sobre andas con ruedas. La procesión de Żebbuġ es la más vistosa: más de 800 participantes, entre ellos soldados romanos a caballo y niños con símbolos de la Pasión, en un desfile de gran producción que atrae a visitantes de toda la isla.
Perú: el Señor del Santo Sepulcro de Ayacucho
Ayacucho, en los Andes peruanos, celebra una Semana Santa declarada Patrimonio Cultural de la Nación, con más de 150 años de tradición documentada. El Viernes Santo, la procesión del Señor del Santo Sepulcro recorre Huamanga (el centro histórico) entre cánticos fúnebres y velas, sobre calles cubiertas de alfombras de flores y aserrín teñido elaboradas por los propios vecinos. La celebración mezcla el ritual católico con elementos de la cultura andina, un sincretismo que la distingue de sus equivalentes españolas.
¿Y en España, dónde verla?
Ninguna de estas tradiciones necesita imitar a las procesiones españolas para ser impactante: cada una responde a su propia historia y a su propia fe. Pero si lo que buscas es planificar dónde vivir la Semana Santa en España este año, en programacionsemanasanta.com tienes la programación completa por ciudades y la guía de dónde ver la Semana Santa según qué tipo de experiencia busques.