Historia, tradiciones y consejos prácticos para vivir la Semana Santa de cada ciudad como un local.
Guía completa
La Semana Santa de Sevilla es, para muchos, el mayor espectáculo procesional del mundo. Durante siete días, más de setenta hermandades sacan a la calle sus pasos, tronos portados a hombros por los costaleros bajo las órdenes del capataz, en una demostración de fe, arte barroco y emoción colectiva que no deja indiferente a nadie. Si vas a visitar Sevilla en Semana Santa, este artículo te prepara para vivirla de verdad.
Imagina una procesión de nazarenos con capirotes blancos avanzando en silencio ante la Mezquita-Catedral de Córdoba iluminada de noche. Esa imagen resume el poder visual de la Semana Santa cordobesa, una celebración íntima, devota y enormemente bella que combina siglos de historia religiosa con el esplendor de la ciudad patrimonio de la humanidad.
La Semana Santa de Málaga es espectáculo puro. Sus tronos, algunos de los más pesados y ornamentados del mundo, son portados por los portadores en equilibrios imposibles por las empinadas calles del centro, mientras las bandas de música llenan la ciudad de marchas procesionales que se escuchan a kilómetros de distancia. Si buscas una Semana Santa visual, sonora y mediterránea, Málaga es tu destino.
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La Semana Santa de Valladolid es la Semana Santa del silencio, el recogimiento y el arte. Declarada de Interés Turístico Internacional, reúne la mayor concentración de imaginería procesional de calidad del mundo: Gregorio Fernández, Juan de Juni y Pedro de Mena firmaron algunas de las piezas que desfilan hoy por las calles de la ciudad. Si buscas una Semana Santa diferente, meditativa y cargada de historia, Valladolid es una revelación.
La Semana Santa de Zaragoza suena. Literalmente. La tamborrada, el redoble ensordecedor de miles de tambores y bombos que retumba por las calles de la ciudad, es la experiencia sonora más intensa de toda la Semana Santa española. Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, combina la devoción mariana al Pilar, una imaginería de gran calidad y una participación popular masiva que contagia a cualquier visitante.
La Semana Santa de Murcia es color, arte y emoción. Sus procesiones, únicas en España, combinan la extraordinaria imaginería barroca de Francisco Salzillo, el escultor más importante del siglo XVIII español, con el festivo desfile de los 'Coloraos': miles de participantes vestidos con llamativas túnicas de colores que convierten el Viernes de Dolores en un espectáculo visual sin igual. Declarada de Interés Turístico Internacional, Murcia ofrece una Semana Santa diferente a todo lo que hayas visto.