La Semana Santa no tiene fecha fija porque depende de la Pascua de Resurrección, y la Pascua se calcula con la luna. La regla, fijada por el Concilio de Nicea en el año 325, es esta: el Domingo de Resurrección es el primer domingo después de la primera luna llena que cae el 21 de marzo o a partir de esa fecha. Todo lo demás —Ramos, Jueves y Viernes Santo, Ceniza, Pentecostés— se cuenta desde ahí.
El equinoccio, pero convencional
Para el cálculo, la Iglesia no usa el equinoccio astronómico real (que cae el 19, 20 o 21 de marzo según el año), sino una fecha convencional fija: el 21 de marzo. Y tampoco usa la luna llena astronómica, sino una «luna llena eclesiástica» calculada con tablas que aproximan el ciclo lunar. Por eso, en algún año concreto, la Pascua litúrgica no coincide exactamente con lo que marcaría la astronomía.
Entre el 22 de marzo y el 25 de abril
Con esa regla, el Domingo de Resurrección solo puede caer dentro de una horquilla de 35 días: del 22 de marzo al 25 de abril. Si la luna llena eclesiástica cae el 21 de marzo y ese día es sábado, la Pascua es el 22, lo más pronto posible. Si la luna llena cae el 20 de marzo, hay que esperar a la siguiente, casi un mes después, y la Pascua se va al 25 de abril, lo más tarde.
Cómo se cuentan los demás días
- Domingo de Ramos: el domingo anterior al de Resurrección, siete días antes.
- Jueves y Viernes Santo: los días previos, dentro de esa misma semana.
- Miércoles de Ceniza: 46 días naturales antes de Pascua (los 40 de Cuaresma más los seis domingos, que no cuentan como días de ayuno).
- Pentecostés: 49 días después de Pascua.
- Corpus Christi: 60 días después de Pascua.
El cómputo: número áureo y epacta
El método tradicional para localizar la luna llena pascual usa dos números. El número áureo sitúa el año dentro del ciclo de 19 años (ciclo de Metón), tras el cual las fases de la luna se repiten casi en las mismas fechas. La epacta es la edad de la luna el 1 de enero, y con ella se deduce cuándo cae la luna llena de marzo o abril. La reforma del calendario gregoriano (1582) añadió correcciones para que el desfase no se acumulara con los siglos. El matemático Carl Friedrich Gauss publicó hacia 1800 un algoritmo que permite calcular la fecha sin tablas.
Por qué la Pascua ortodoxa cae otro día
Las iglesias ortodoxas mantienen la misma regla de Nicea, pero la aplican sobre el calendario juliano, que hoy va 13 días por detrás del gregoriano. Por eso su Semana Santa suele celebrarse una o varias semanas después que la católica, y solo algunos años coinciden.
En resumen: mira la luna llena posterior al 21 de marzo, busca el primer domingo siguiente y ya tienes la Pascua. Para no hacer la cuenta a mano, en cuándo es la Semana Santa tienes las fechas de la edición en curso día a día, y el significado de cada jornada en la historia de la Semana Santa.