Los acólitos caminan junto al paso, casi siempre en grupos simétricos. Llevan los ciriales —candeleros altos—, la cruz alzada, el incensario (turíbulo) y la naveta con el incienso en grano. Su función es dar culto y solemnidad a la imagen durante todo el recorrido.
Se llama monaguillos a los acólitos niños, que visten dalmática o roquete y suelen ir delante del paso de palio repartiendo estampas o caramelos. La imagen del monaguillo con la cara tiznada de cera es un clásico de la Semana Santa andaluza.
Quien porta y voltea el incensario recibe el nombre de turiferario. El uso del incienso y de la cera se explica en detalle en el artículo sobre su papel en las procesiones.
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