La cera rizada son pequeños ramilletes de cera trabajada a mano —imitando rosas, claveles, azucenas o campanillas— que se colocan entre los cirios de la candelería del paso de palio. Aportan color y volumen al monte de luz que rodea a la Virgen.
Su uso está documentado en Sevilla desde finales del siglo XIX. En Córdoba lo popularizó en los años cincuenta el artista Juan Martínez Cerrillo. Tradicionalmente se asocia a los palios «de barrio», de carácter más alegre y luminoso, frente a la sobriedad de las cofradías que solo llevan cirios lisos.
Cada juego de cera rizada se renueva con frecuencia, porque el calor de la llama y el manejo lo deterioran; algunas hermandades encargan piezas con colores combinados con el bordado del palio.
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