La petalá consiste en soltar cientos de pétalos sobre la imagen cuando pasa por un punto concreto del recorrido, casi siempre desde un balcón, una azotea o la torre de una iglesia. El efecto de los pétalos cayendo despacio sobre el palio, con la banda tocando por detrás, es uno de los golpes de efecto visual más buscados de la Semana Santa.
Suele reservarse para momentos señalados: la salida o el encierro de la hermandad, el paso ante un convento de clausura o ante la casa de un hermano. Algunas petalás son ya clásicas y se repiten cada año en el mismo sitio, con vecinos que se organizan para prepararlas.
No debe confundirse con el simple lanzamiento de flores sueltas desde la calle: la petalá es una acción preparada y colectiva.
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