¿Qué se come los viernes de Cuaresma?
Los viernes de Cuaresma toca comer sin carne, por precepto de abstinencia. El plato más extendido es el potaje de vigilia (garbanzos, bacalao y espinacas), seguido de otras recetas de bacalao —rebozado, en arroz o en buñuelos— y de platos de legumbre o huevo. Es un menú que se repite cada viernes, no solo en Semana Santa, y varía poco de una semana a otra.
Por qué siempre son los mismos platos
La abstinencia de carne obliga todos los viernes de Cuaresma, no solo el Viernes Santo (lo explicamos con detalle en por qué no se come carne el Viernes Santo). Durante siglos, sin nevera ni pescado fresco tierra adentro, la única forma de tener proteína de pescado en la despensa todo el año era el bacalao en salazón. De ahí que el menú de vigilia gire, semana tras semana, en torno a un puñado de recetas que se conservan bien y aprovechan legumbre de despensa: garbanzos, bacalao y poco más.
El menú, semana a semana
- Potaje de vigilia: garbanzos, bacalao desalado y espinacas guisados con un sofrito de tomate y pimentón. El plato de cuchara por excelencia, con receta completa más abajo.
- Arroz con bacalao: arroz caldoso o meloso con bacalao desmigado, a veces con espinacas o alcachofas. Habitual cuando se quiere algo más ligero que el potaje.
- Bacalao rebozado ("soldaditos de Pavía"): tiras de bacalao desalado en tempura, fritas. Se sirve como plato único con ensalada o como entrante.
- Buñuelos de bacalao: bolitas de masa de bacalao desmigado, perejil y ajo, fritas en aceite bien caliente. Es la opción de vigilia que más se parece a una tapa.
Receta paso a paso: potaje de vigilia
Es la receta base del menú de vigilia y la que mejor aguanta de una semana para otra. Usa bacalao ya desalado (se vende suelto en la pescadería o en tacos congelados); si partes de bacalao en salazón entero, tienes que desalarlo tú, cambiando el agua cada 8-12 horas durante 24-48 horas antes de cocinar.
Ingredientes (4 personas)
- 400 g de garbanzos cocidos (de bote o cocidos el día anterior)
- 300 g de bacalao desalado, desmigado
- 200 g de espinacas frescas
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 1 tomate maduro rallado
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 hoja de laurel
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal (con moderación, el bacalao ya aporta)
- 1 huevo duro para decorar (opcional)
Elaboración
- Pica la cebolla y el ajo y sofríelos en una cazuela con un chorro de aceite a fuego medio hasta que estén transparentes, unos 8 minutos.
- Añade el tomate rallado y el pimentón, remueve fuera del fuego unos segundos para que el pimentón no se queme, y cocina 5 minutos más.
- Incorpora los garbanzos, la hoja de laurel y caldo o agua hasta cubrir. Cuece a fuego medio 10 minutos para que los garbanzos tomen el sabor del sofrito.
- Añade el bacalao desmigado y cocina 5 minutos más.
- Incorpora las espinacas y deja 4 minutos, hasta que se ablanden. Rectifica de sal.
- Sirve caliente, con el huevo duro troceado por encima si lo usas.
Si te sobra potaje, aguanta bien de un día para otro y mejora en la nevera; recaliéntalo a fuego suave y añade un chorrito de agua si ha espesado demasiado. Para el resto del menú de Semana Santa, incluidos los dulces, tienes el repaso completo en qué se come en Semana Santa, y si quieres cerrar la comida con algo dulce, la referencia son las torrijas.