¿Qué se come el Sábado Santo?
El Sábado Santo no es, por norma, un día de abstinencia obligatoria, pero muchas familias mantienen igualmente el menú sin carne —potaje de vigilia, bacalao, tortillitas de camarones— porque es el último día del luto litúrgico antes de la Pascua. Por la noche, tras la Vigilia Pascual, la Iglesia entra ya en tiempo de Resurrección y el ambiente en la mesa empieza a cambiar.
El último día de la Cuaresma, sin obligar a vigilia
De los tres días del Triduo Pascual, el Sábado Santo es el único que no tiene abstinencia de precepto: esta obliga el Miércoles de Ceniza, los viernes de Cuaresma y el Viernes Santo (repasamos la norma completa en por qué no se come carne el Viernes Santo). Aun así, es un día de recogimiento —la Iglesia guarda luto por la muerte de Cristo hasta la Vigilia Pascual nocturna— y esa sobriedad se traslada también a la mesa en muchas casas, que alargan un día más el menú del Viernes Santo.
Qué se cocina durante el día
- Potaje de vigilia o bacalao: el mismo menú que el Viernes Santo, por costumbre más que por obligación (recetas en menú de vigilia).
- Tortillitas de camarones: tortillitas finas y crujientes de harina de garbanzo y camarones, típicas de Cádiz, habituales como entrante estos días.
- Buñuelos de bacalao: la versión frita del bacalao desmigado, frecuente como plato único ligero.
La Vigilia Pascual: el cambio a la Pascua
Al anochecer del Sábado Santo se celebra la Vigilia Pascual, la misa más solemne del año litúrgico, en la que se anuncia la Resurrección. A partir de ahí termina el tiempo de penitencia: el Domingo de Resurrección ya no hay restricción de carne y los dulces de Pascua —mona, roscón— pasan a protagonizar la mesa. El significado religioso completo del día lo contamos en la historia del Sábado Santo.